Saturno en oposición, las Oriónidas y los tesoros del cielo austral protagonizan un mes para observar y recordar la historia espacial.
01 October 2026
Octubre llega despacio. En el hemisferio norte, las noches se hacen más largas. Las constelaciones del verano empiezan a inclinarse hacia el oeste y, mientras algunas estrellas desaparecen lentamente tras el horizonte, otras comienzan a ocupar su lugar. En el hemisferio sur, octubre avanza en plena primavera y las noches se acortan.
Entre los eventos astronómicos de octubre, Saturno alcanzará su oposición y permanecerá visible durante prácticamente toda la noche. La Luna pasará delante de Júpiter y, desde algunas regiones de la Tierra, conseguirá hacerlo desaparecer temporalmente. Las Dracónidas atravesarán el cielo en las primeras noches del mes y las Oriónidas alcanzarán su máximo en la segunda mitad de octubre, trayendo consigo partículas que un día formaron parte del cometa Halley.
No pierdas la oportunidad de asistir a las múltiples experiencias que nos ofrecen las empresas profesionales de astroturismo repartidas por distintos territorios. Podrás aprender y descubrir las maravillas que nos esconde la astronomía y disfrutar del turismo de estrellas acompañado por quienes conocen el cielo.
El 10 de octubre, a las 15:50 UT, la Luna alcanzará la fase nueva. Las noches próximas a esa fecha serán especialmente favorables para observar el cielo profundo.
En esa oscuridad aparecerán las cosas que normalmente permanecen escondidas: galaxias, nebulosas, cúmulos y regiones de la Vía Láctea que se pierden bajo el resplandor lunar.
La Luna volverá a crecer hasta alcanzar el cuarto creciente el 18 de octubre y, finalmente, convertirse en Luna llena el 26 de octubre. Será la Luna del Cazador, la primera Luna llena posterior a la Luna de la Cosecha, un nombre tradicional ligado al otoño del hemisferio norte.
Las fases lunares del mes serán:
Imagen vía: Tutiempo.esEl 4 de octubre, la Luna se acercará a Pólux. Al día siguiente, será Marte quien aparezca junto a nuestro satélite antes del amanecer. Desde parte del norte de Canadá, la Luna llegará incluso a ocultar al planeta rojo.
El 6 de octubre llegará uno de los acontecimientos más llamativos del mes: Júpiter quedará aparentemente atrapado detrás de la Luna. La ocultación será observable desde zonas de Norteamérica y otras regiones de su franja de visibilidad. Desde España podrá contemplarse el acercamiento antes del amanecer, pero no la desaparición del planeta detrás del disco lunar.
Durante la ocultación, el gigante del Sistema Solar desaparecerá de nuestra vista para reaparecer después. Simplemente, la Luna habrá pasado entre nosotros y él. Las horas de entrada y salida dependen de cada localidad: no existe un único horario de observación válido para todo el mundo.
El 7 de octubre, la Luna se aproximará a Régulo.
El 12 de octubre, la fina Luna creciente se encontrará cerca de Venus y Mercurio al atardecer, mientras Mercurio alcanzará su máxima elongación oriental, situándose aproximadamente a 25 grados del Sol. Las condiciones serán especialmente favorables desde el hemisferio sur y las latitudes próximas al ecuador; desde España, el grupo estará muy bajo sobre el horizonte.
El 14 de octubre, la Luna pasará cerca de Antares, la gigantesca estrella rojiza de Escorpio. Desde determinadas regiones, entre ellas zonas de Brasil y Uruguay, podrá producirse una ocultación de la estrella. La separación aparente dependerá del lugar de observación.
Durante la última parte del mes, la Luna recorrerá la región del cielo donde se encuentran Neptuno y Saturno. El 24 de octubre será una buena ocasión para contemplarla cerca del planeta de los anillos; Neptuno requiere ayuda óptica.
En torno al 28 de octubre, volverá a encontrarse en la región de las Pléyades y Urano. Para localizar este último conviene utilizar prismáticos o telescopio y una carta celeste.
El 31 de octubre, cuando la noche de Halloween envuelva las ciudades, la Luna volverá a acercarse a Pólux.
Conjunción Luna-Pléyades / Crédito: orión AstronomíaEl 4 de octubre, Saturno estará en oposición. Desde nuestra perspectiva, la Tierra se situará aproximadamente entre el Sol y el señor de los anillos.
Saldrá aproximadamente al atardecer y permanecerá visible durante prácticamente toda la noche. Alcanzará su mayor altura alrededor de la medianoche solar local, que no coincide necesariamente con las 00:00 del reloj.
Brillará con una magnitud aproximada de 0,3, suficiente para localizarlo a simple vista en la constelación de Cetus, la Ballena. Estará a unas 8,43 unidades astronómicas de la Tierra, cerca de su menor distancia del año.
Pero Saturno guarda su verdadero espectáculo para quienes miran a través de un telescopio.
Entonces el punto de luz se transforma: aparecen los anillos, una estructura gigantesca formada principalmente por partículas de hielo, con material rocoso y polvo, que orbitan alrededor del planeta. También será posible intentar localizar, entre otras, a Titán, la mayor de las lunas de Saturno.
A principios de octubre, uno de los objetivos para telescopios será 161P/Hartley–IRAS, que alcanzará su máximo acercamiento a la Tierra el día 2. Las estimaciones de brillo varían entre fuentes y pueden cambiar con su actividad, por lo que conviene consultar observaciones recientes antes de planificar la sesión.
Será un objetivo tenue, sin un espectáculo previsto a simple vista: una pequeña concentración de luz, un objeto difuso perdido entre las estrellas.
Los cometas son auténticas cápsulas del tiempo. Para encontrarlos hay que planificar la observación, buscar un cielo oscuro y utilizar el equipo adecuado.
Las Dracónidas alcanzarán su máximo previsto el 9 de octubre, hacia las 01:00 UT, durante la noche del 8 al 9 en España. El horario del máximo es orientativo y no garantiza un aumento repentino de actividad.
Su actividad habitual ronda los 5 meteoros por hora en condiciones ideales. Puede parecer poco, pero las Dracónidas tienen una característica especial: en determinados años producen aumentos repentinos de actividad cuando la Tierra atraviesa zonas particularmente densas de la corriente de partículas. No conviene dar por hecho un estallido en 2026.
Su radiante se encuentra en la constelación del Dragón y, a diferencia de muchas otras lluvias, se observan mejor durante las primeras horas de la noche. Favorecen al hemisferio norte: desde latitudes australes medias, como Santiago de Chile o Buenos Aires, el radiante permanece bajo el horizonte.
En 2026 tendrán una ventaja: la Luna estará muy próxima a la fase nueva y su luz apenas interferirá en la observación.
Las Oriónidas alcanzarán su máximo alrededor del 21 de octubre, con la noche del 21 al 22 entre las principales oportunidades para observarlas.
Con unos 20 meteoros por hora en condiciones ideales, las Oriónidas serán uno de los eventos astronómicos de octubre más esperados. Son visibles desde ambos hemisferios y sus meteoros son especialmente rápidos, pudiendo producir bólidos brillantes y estelas persistentes.
Pero las Oriónidas tienen algo que las hace todavía más fascinantes: su origen está en el cometa 1P/Halley, como explicamos en nuestro reportaje sobre las Oriónidas y el legado del cometa Halley.
En 2026, la Luna creciente gibosa dificultará la observación durante buena parte de la noche. Las mejores oportunidades llegarán en las horas previas al amanecer, cuando el radiante esté más alto y, según la localidad, la Luna se haya puesto.
Las tasas ideales no equivalen al número de meteoros que verá cada observador. Para disfrutar de la lluvia basta buscar un cielo oscuro y observar a simple vista, sin telescopio.
Crédito: Orión AstronomíaTambién estarán activas otras lluvias de menor intensidad, como las Camelopardálidas de octubre, las Delta Aurígidas, las Épsilon Gemínidas y las Leónidas Menores.
Las Táuridas del Sur estarán activas durante el mes y merecen atención por sus meteoros lentos y brillantes, aunque la Organización Internacional de Meteoros sitúa su máximo principal alrededor del 5 de noviembre.
Octubre abre una de las ventanas más hermosas del año para mirar hacia el cielo profundo. En el hemisferio norte, la noche todavía conserva parte de la Vía Láctea del verano mientras, poco a poco, comienzan a levantarse las constelaciones que dominarán los meses fríos.
Casiopea, Cefeo y Perseo se convierten en auténticos territorios de exploración, con objetivos como el Doble Cúmulo de Perseo, las nebulosas California y Pacman, y la nebulosa planetaria Pequeña Dumbbell.
Las galaxias de Andrómeda (M31) y Triángulo (M33) también alcanzan una posición especialmente favorable. Una cámara de larga exposición consigue hacer aparecer colores y detalles que el ojo humano no puede percibir directamente.
Al otro lado del ecuador celeste, el cielo austral guarda sus propios tesoros.
Las galaxias NGC 253, NGC 300 y NGC 247, y el cúmulo globular NGC 288, se encuentran entre los objetivos más atractivos para los telescopios. Las Nubes de Magallanes ofrecen a los fotógrafos auténticas galaxias vecinas suspendidas sobre la oscuridad, con regiones de formación estelar como NGC 346, en la Pequeña Nube de Magallanes.
Su altura y visibilidad dependerán de la latitud y la hora de observación. Para quienes disfrutan del turismo astronómico en el hemisferio sur, octubre permite explorar un firmamento con protagonistas propios.
Galaxia de Andrómeda / Crédito: NASADel 4 al 10 de octubre se celebra la Semana Mundial del Espacio. No es casualidad que comience el día 4: en esa fecha de 1957, el Sputnik 1 comenzó a orbitar la Tierra.
El 10 de octubre también guarda un significado histórico: ese día de 1967 entró en vigor el Tratado sobre el Espacio Ultraterrestre.
En 2026, la Semana Mundial del Espacio tendrá como lema «Rocket Revolution», centrado en la transformación de los sistemas de lanzamiento, los cohetes reutilizables, las empresas comerciales y la creciente diversidad de actores que participan en la exploración espacial.
Del 11 al 17 de octubre se celebra la Semana de las Ciencias de la Tierra.
En 2026 su lema será «Critical Minerals for a Thriving Society», dedicado al papel de los minerales críticos en la tecnología, la energía, las infraestructuras y la sociedad moderna.
El 18 de octubre de 1963, una pequeña gata llamada Félicette fue lanzada al espacio a bordo de un cohete sonda francés Véronique AGI n.º 47.
Su vuelo fue suborbital: no llegó a completar una vuelta alrededor de la Tierra, pero alcanzó el espacio y regresó con vida después de un descenso en paracaídas. La NASA registra aquella misión como el primer vuelo espacial de un gato.
Bajo sus nubes se esconde un mundo abrasador: una atmósfera extremadamente densa, una presión superficial cercana a 90 veces la terrestre y temperaturas capaces de fundir el plomo. Y, sin embargo, el 22 de octubre de 1975, una máquina descendió hasta su superficie.
Era Venera 9. El módulo aterrizó a las 05:13 UT y transmitió desde la superficie durante aproximadamente 53 minutos.
Por primera vez, la humanidad recibió imágenes tomadas directamente desde la superficie de otro planeta. Las fotografías mostraban rocas angulosas y un paisaje extraño, bajo una luz filtrada por la densa atmósfera venusiana.
El 24 de octubre de 1946, el Ejército de Estados Unidos lanzó desde White Sands, en Nuevo México, un cohete V-2 alemán modificado, equipado con una cámara del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. Alcanzó aproximadamente 105 kilómetros de altitud y obtuvo las primeras fotografías de la Tierra desde el espacio.
Las imágenes eran borrosas, granuladas y en blanco y negro. No tenían la belleza de las fotografías que conocemos hoy, pero mostraban nuestro planeta desde una perspectiva que hasta entonces no habíamos podido alcanzar.
Primera imagen de la Tierra desde el espacio / Crédito: Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns HopkinsEn la madrugada del sábado 24 al domingo 25 de octubre, España dejará atrás el horario de verano: a las 03:00 serán las 02:00 en la Península y Baleares, mientras que en Canarias, a las 02:00 será la 01:00. Ganaremos una hora de reloj esa noche y, desde entonces, anochecerá una hora antes según nuestros relojes, facilitando las observaciones a primera hora de la tarde-noche. Para convertir las efemérides expresadas en UT, habrá que sumar una hora en la Península y Baleares; en Canarias, la hora local coincidirá con UT.
La materia oscura no emite ni refleja luz detectable directamente. Inferimos su presencia a partir de sus efectos gravitatorios.
Las galaxias giran de una manera que no puede explicarse únicamente con la materia que vemos. Los cúmulos de galaxias muestran efectos gravitatorios que revelan la presencia de una masa invisible.
No vemos la materia oscura, vemos sus huellas. Y quizá esa sea una de las ideas más fascinantes de toda la astronomía.
Sus efectos gravitatorios desempeñan un papel fundamental en nuestros modelos de formación y evolución de las galaxias, pero todavía no sabemos cuál es exactamente su naturaleza.
Los eventos astronómicos de octubre nos dan motivos para salir, buscar un lugar oscuro, mirar hacia arriba y permanecer allí unos minutos, sin prisas. Porque quizá, entre todas esas estrellas, descubramos algo que la astronomía lleva siglos intentando enseñarnos: que el Universo no está simplemente sobre nosotros. Estamos dentro de él.
Disfruta de actividades astronómicas todo el año con Orión Astronomía.