Las Líridas alcanzan su pico la noche del 21 al 22 de abril con hasta 20 meteoros por hora. Te contamos cómo observarlas desde ambos hemisferios.
20 April 2026
Abril tiene un momento marcado en rojo para quienes disfrutan del cielo nocturno: la llegada de las Líridas, una de las lluvias de estrellas más antiguas registradas por la humanidad. Ya en crónicas chinas de hace más de 2.500 años se hablaba de “estrellas cayendo como lluvia”, y todo apunta a que se referían a este mismo fenómeno.
En 2026, las Líridas estarán activas entre el 16 y el 25 de abril, según datos del IGN, pero su punto álgido se producirá durante la noche del 21 al 22 de abril, cuando se podrán observar entre 15 y 20 meteoros por hora en condiciones ideales. En ocasiones excepcionales, esta lluvia ha llegado a sorprender con picos mucho más intensos.
El origen de esta lluvia de meteoros está en el cometa C/1861 G1 Thatcher, un visitante de largo período que tarda más de 400 años en completar una órbita alrededor del Sol.
Cada primavera, la Tierra atraviesa el rastro de polvo que este cometa ha ido dejando a su paso. Cuando esas diminutas partículas —muchas no más grandes que granos de arena— entran en la atmósfera terrestre a gran velocidad, se desintegran y producen los destellos que conocemos como meteoros o, popularmente, “estrellas fugaces”.
El nombre de las Líridas no es casual. Su radiante —el punto del cielo desde donde parecen surgir los meteoros— se encuentra en la constelación de Lyra, muy cerca de la brillante estrella Vega, una de las más luminosas del firmamento.
Eso sí, aquí viene uno de los errores más comunes: no hace falta mirar directamente al radiante.
De hecho, los meteoros más espectaculares suelen aparecer a cierta distancia de ese punto. Lo ideal es buscar un cielo oscuro y observar una amplia porción del cielo, preferiblemente hacia zonas alejadas de la contaminación lumínica.
Radiante de las Líridas / Crédito; Astronomía IGNNo exactamente, pero sí son visibles desde ambos.
Hemisferio norte:
Las Líridas se observan en mejores condiciones, ya que el radiante asciende con más altura en el cielo durante la madrugada. Cuanto más al norte estés, mejor será la visibilidad.
Hemisferio sur:
También son visibles, aunque el radiante se mantiene más bajo sobre el horizonte norte. Aun así, merece la pena intentarlo, especialmente desde lugares con cielos muy oscuros.
En ambos casos, el mejor momento será antes del amanecer, cuando el radiante esté más alto y la actividad de meteoros sea mayor.
Las Líridas no son la lluvia más abundante del año, pero sí tienen características que las hacen especialmente atractivas:
Son meteoros rápidos, que atraviesan la atmósfera a gran velocidad
Muchos dejan estelas persistentes, visibles durante varios segundos
Suelen presentar destellos brillantes que sorprenden incluso a simple vista
Estas estelas, conocidas como “trenes persistentes”, son uno de los grandes atractivos para quienes practican astrofotografía.
Si quieres disfrutar de la lluvia de estrellas, no necesitas telescopio ni equipo sofisticado. Solo hay que tener en cuenta algunos detalles clave:
Busca un lugar oscuro: aléjate de ciudades y luces artificiales
Deja que tus ojos se adapten: al menos 20 minutos sin mirar pantallas
Mira hacia zonas amplias del cielo: no te obsesiones con Lyra
Evita obstáculos: horizonte despejado, especialmente hacia el este
Ten paciencia: los meteoros no aparecen en fila, hay que esperar
Y un consejo de Turismodeestrellas.com para astrocuriosos frioleros: lleva algo de abrigo y una tumbona o manta. La experiencia cambia completamente cuando estás cómodo.
Uno de los factores clave para observar cualquier lluvia de estrellas es la fase lunar. En 2026, la Luna puede influir en la visibilidad dependiendo de su fase y del momento de observación, por lo que conviene consultar previamente las condiciones concretas para tu ubicación.
En general, cuanto más oscuro esté el cielo, mayor será el número de meteoros visibles.
Las Líridas son una excelente oportunidad para iniciarse en la fotografía de meteoros.
No necesitas un equipo profesional, pero sí:
Cámara con modo manual
Trípode
Exposiciones largas (10–30 segundos)
ISO alto (según condiciones)
La clave está en la paciencia… y en disparar muchas fotos. Los meteoros no avisan.
Más allá de los datos, las Líridas son una excusa perfecta para reconectar con el cielo nocturno. No hace falta entender la física detrás del fenómeno para disfrutarlo, pero conocer su origen añade una capa de fascinación.
Para quienes practican turismo de estrellas, este tipo de eventos marca momentos clave del calendario. Son experiencias accesibles, emocionantes y compartibles, ideales tanto para iniciarse como para profundizar en la observación astronómica.
Porque al final, lo que estás viendo no son solo luces en el cielo: son restos de un cometa que lleva siglos cruzando el Sistema Solar… desintegrándose sobre nuestras cabezas.