Táuridas, Leónidas, una superluna y el encuentro de Marte y Júpiter protagonizan un mes con propuestas para ambos hemisferios.
30 October 2026
Noviembre llega en silencio pero lleno de eventos astronómicos interesantes. Basta con mirar cómo cae la tarde, cómo el frío empieza a instalarse en el aire y cómo la noche gana terreno en el hemisferio norte. En el sur, la primavera avanza y las horas de oscuridad se acortan, pero el cielo también guarda sus propias propuestas.
Las constelaciones del verano boreal se han retirado hacia el oeste y las figuras del invierno comienzan a ganar altura. Perseo, Andrómeda y Casiopea continúan ofreciendo sus tesoros, mientras Tauro asciende con sus cúmulos y Orión prepara su regreso a las horas más cómodas de observación.
Noviembre es un mes de luces discretas y encuentros extraordinarios. Las Táuridas pueden regalar algún bólido lento y brillante. Las Leónidas regresarán con meteoros veloces, herederos del cometa Tempel-Tuttle. Marte y Júpiter se aproximarán en el cielo y, hacia el final del mes, Urano alcanzará la oposición. La Luna, por su parte, crecerá hasta convertirse en una superluna.
Pero noviembre también guarda historias de la exploración espacial. Nos recuerda a Laika, la pequeña perra que viajó alrededor de la Tierra en los primeros años de la carrera espacial, y nos lleva hasta las primeras piezas de una estación que permitiría vivir y trabajar en órbita durante meses.
No pierdas la oportunidad de asistir a las experiencias que ofrecen las empresas profesionales de astroturismo repartidas por los distintos territorios. Con un telescopio, una explicación experta y un cielo oscuro, noviembre puede convertirse en una buena ocasión para descubrir nuevos rincones del universo.
La Luna comenzará noviembre menguando, como una lámpara que se retira poco a poco del cielo para dejar espacio a las estrellas más débiles.
El 1 de noviembre alcanzará el cuarto menguante. Después, su luz irá disminuyendo hasta llegar a la Luna nueva del día 9. Durante esas noches, lejos de la contaminación lumínica, la ausencia de luz lunar permitirá buscar galaxias, nebulosas y cúmulos estelares que normalmente quedan escondidos bajo su resplandor.
La Luna volverá a crecer y alcanzará el cuarto creciente el 17 de noviembre. Una semana después, el día 24, llegará la Luna llena.
Estas son las horas de las fases principales, expresadas en Tiempo Universal (UT):
| Fase | Fecha | Hora UT |
|---|---|---|
| Cuarto menguante | 1 de noviembre | 20:28 |
| Luna nueva | 9 de noviembre | 07:02 |
| Cuarto creciente | 17 de noviembre | 11:48 |
| Luna llena | 24 de noviembre | 14:53 |
Para convertirlas a la hora local durante noviembre, se suma una hora en Madrid, París y Berlín; Canarias, Lisboa y Londres coinciden con UT. En Ciudad de México se restan seis horas; en Bogotá y Lima, cinco; y en Buenos Aires, tres. En algunos lugares, la conversión puede cambiar también la fecha.
La Luna llena tendrá un atractivo añadido: será una superluna, porque se producirá cerca del perigeo, el punto de la órbita en el que nuestro satélite se encuentra más próximo a la Tierra. No significa que vaya a parecer gigantesca, pero sí podrá verse algo mayor y más brillante. Este evento astronómico no es inusual pero sí un buen momento para los amantes de la astrofotografía lunar.
Recibe popularmente el nombre de Luna del Castor, una denominación estacional norteamericana vinculada a los preparativos para el invierno. Más allá de los nombres, sus cráteres conservan las huellas de impactos antiguos y sus fases nos permiten seguir, noche tras noche, la geometría de una órbita.
Calendario lunar de nvoembre / Crédito: GOOA/ Crédito: Tutiempo.netLa Luna irá encontrándose con planetas y estrellas, mientras varios mundos brillantes se acercan entre sí en una coreografía que solo parece suceder sobre nuestras cabezas.
Alrededor del 2 de noviembre, la Luna menguante pasará cerca de Marte y Júpiter, en Leo. Ambos planetas podrán localizarse a simple vista durante las horas previas al amanecer. El día 3, nuestro satélite se aproximará a Régulo, la estrella más brillante de esa constelación.
El 7 de noviembre, una finísima Luna menguante aparecerá cerca de Venus y Espiga, la estrella más brillante de Virgo, antes de la salida del Sol. Será un encuentro delicado, bajo en el cielo y dependiente de un horizonte despejado. El fino arco lunar puede resultar difícil de detectar en el resplandor del amanecer.
Alrededor del 10 de noviembre, Venus y Espiga se encontrarán aparentemente muy cerca. Venus brillará con intensidad, mientras Espiga ofrecerá un punto de luz más tenue.
Durante la segunda mitad del mes, Mercurio y Venus podrán buscarse al amanecer, más bajos que Marte y Júpiter. No formarán una línea perfecta ni estarán agrupados a la misma distancia, pero permitirán reconocer varios planetas repartidos por el cielo matutino. Mercurio alcanzará su máxima elongación occidental el 20 de noviembre, aunque su visibilidad dependerá de la latitud y de la altura que gane antes de salir el Sol.
El 24 de noviembre, coincidiendo con la Luna llena, nuestro satélite pasará cerca de las Pléyades. El brillo lunar hará más difícil distinguir las estrellas más débiles del cúmulo. El 25, Marte pasará cerca de Régulo, un encuentro que permitirá comparar el tono cálido del planeta con el brillo blanco azulado de la estrella.
Son encuentros de perspectiva, no citas entre vecinos. La Luna está a unos cientos de miles de kilómetros; los planetas se encuentran a millones o cientos de millones de kilómetros, y las estrellas están muchísimo más lejos. Sin embargo, desde nuestra pequeña ventana terrestre, todos pueden coincidir en una misma franja del cielo.
Las fechas indican la proximidad astronómica de los objetos: la mejor madrugada para contemplarlos puede variar según la ubicación.
Credito: orión AstornomíaEl 16 de noviembre, Marte y Júpiter se acercarán visualmente hasta quedar separados por aproximadamente 1,2 grados, algo más de dos diámetros lunares.
Júpiter destacará por su brillo intenso. Marte, mucho más discreto, mostrará un tono anaranjado o rojizo. No será necesario un telescopio para disfrutar de la pareja: bastará con mirar hacia Leo durante las horas previas al amanecer, cuando ambos mundos se eleven sobre el horizonte.
Con prismáticos se podrá contemplar el conjunto con mayor comodidad, aunque la imagen no revelará detalles planetarios. Un telescopio permitirá distinguir el disco de Júpiter y, si las condiciones atmosféricas acompañan, sus principales bandas y lunas galileanas.
La cercanía será solo aparente. Marte y Júpiter continuarán separados por enormes distancias, siguiendo sus propias órbitas alrededor del Sol. Es la geometría del Sistema Solar, observada desde la Tierra, la que hará que parezcan reunirse.
El 25 de noviembre, Urano alcanzará la oposición.
Ese día, visto desde la Tierra, el planeta se encontrará aproximadamente en dirección opuesta al Sol. Saldrá alrededor del atardecer, alcanzará su mayor altura durante la noche y se pondrá cerca del amanecer. Por eso, el periodo de la oposición ofrece una de las mejores oportunidades anuales para observarlo.
Urano se encontrará en Tauro, pero este año habrá una dificultad añadida: la oposición llegará apenas un día después de la Luna llena. Su resplandor dificultará localizarlo, de modo que las noches más oscuras de comienzos de mes también pueden resultar muy útiles.
Lo habitual será necesitar prismáticos o un telescopio y una carta celeste para identificarlo con seguridad. No esperes ver un disco espectacular con un pequeño instrumento: Urano aparece como un diminuto punto o disco de tono azul verdoso.
Su rasgo más singular es la inclinación extrema de su eje de rotación: gira prácticamente tumbado, posiblemente como resultado de una antigua colisión. A través de un telescopio modesto no veremos sus tormentas ni sus capas atmosféricas con detalle. Pero saber que esa pequeña luz pertenece a un mundo de temperaturas extremas, anillos tenues y numerosas lunas convierte su observación en algo más que localizar un punto.
Noviembre trae lluvias de meteoros conocidas por cualidades muy diferentes. Las Táuridas son relativamente lentas y pueden producir bólidos; las Leónidas destacan por su velocidad y sus posibles estelas persistentes.
Las Táuridas del Sur presentan uno de sus máximos de referencia alrededor del 5 de noviembre. Las Táuridas del Norte alcanzan el suyo hacia el 12. Ambas mantienen una actividad prolongada, por lo que las noches próximas también merecen atención.
Su actividad es modesta, de unos pocos meteoros por hora, pero tienen fama de producir bolas de fuego especialmente luminosas. No debemos esperar una lluvia abundante ni dar por garantizada una actividad excepcional en 2026.
La Luna menguante de comienzos de mes y la Luna nueva del día 9 dejarán buenas oportunidades, especialmente alrededor del máximo de la rama norte.
Ambas ramas pueden observarse desde los dos hemisferios: sus nombres no indican que cada una sea exclusiva del norte o del sur. La altura de Tauro y las condiciones locales determinarán las posibilidades, con ventaja para las latitudes septentrionales.
No es necesario mirar directamente hacia el radiante: los meteoros pueden aparecer en distintas zonas del cielo. Lo mejor es buscar un lugar alejado de las luces, observar alrededor de la medianoche y permitir que los ojos se adapten a la oscuridad.
La paciencia es parte de la observación: puede pasar un rato sin que ocurra nada y, de pronto, una línea luminosa cruzará el cielo.
Las Táuridas del Sur presentan uno de sus máximos alrededor del 5 de noviembre. Las Táuridas del Norte hacia el 12 / Uso de imagen bajo licencia DepositphotosLas Leónidas estarán activas del 6 al 30 de noviembre. El calendario técnico de la Organización Internacional de Meteoros sitúa su máximo habitual alrededor de las 23:45 UT del 17 de noviembre, ya en los primeros minutos del día 18 en Europa central y todavía en la tarde o noche del 17 en buena parte de América.
Para observarlas, conviene aprovechar la madrugada local del 18 y las madrugadas próximas, cuando Leo haya ganado altura. El instante previsto de máxima actividad no equivale necesariamente al mejor momento de observación desde cada localidad.
En condiciones ideales pueden producir alrededor de 15 meteoros por hora, aunque la cifra que vea cada persona será menor si el radiante está bajo o el cielo tiene contaminación lumínica. Son partículas rápidas que parecen surgir de Leo y que, en ocasiones, dejan estelas persistentes.
Las grandes tormentas de Leónidas son excepcionales: ocurren cuando la Tierra atraviesa regiones especialmente densas de los restos del cometa 55P/Tempel-Tuttle. Este completa una vuelta alrededor del Sol aproximadamente cada 33 años. No estamos viendo necesariamente fragmentos recién desprendidos, sino polvo que puede llevar décadas o siglos viajando por el espacio.
En 2026, la Luna estará cerca del cuarto creciente y podrá ocultar los meteoros más débiles mientras permanezca sobre el horizonte. Las mejores oportunidades llegarán después de que se oculte y durante las horas previas al amanecer.
Las Leónidas también se ven desde el hemisferio sur, aunque desde latitudes medias australes Leo alcanza menor altura y la ventana de observación es más corta.
No hace falta perseguir el radiante con la mirada. Busca una zona amplia del cielo, evita las pantallas y deja que la oscuridad haga su trabajo.
Crédito: Turismodeestrellas.comEn el hemisferio norte, noviembre abre la puerta al cielo profundo del otoño tardío y anuncia las constelaciones del invierno. Tauro asciende con las Pléyades y las Híades; Perseo ofrece el Doble Cúmulo y Andrómeda continúa siendo una de las grandes ventanas hacia otras galaxias.
Las Pléyades, también conocidas como las Siete Hermanas, aparecen a simple vista como un pequeño grupo de estrellas. Con prismáticos, el conjunto se despliega y revela más puntos de luz de los que normalmente distinguimos sin ayuda.
No muy lejos, las Híades dibujan una figura en forma de V que marca la cabeza de Tauro. Aldebarán parece formar parte del grupo, aunque en realidad se encuentra mucho más cerca de nosotros y solo aparece en la misma línea de visión.
Andrómeda —M31— continúa siendo un objetivo excelente desde lugares oscuros. A simple vista puede aparecer como una tenue mancha alargada; con prismáticos se aprecia mejor su núcleo luminoso.
El Doble Cúmulo de Perseo, formado por NGC 869 y NGC 884, reúne centenares de estrellas. Con prismáticos o un telescopio de campo amplio ofrece una visión especialmente rica, como dos concentraciones de luz suspendidas en la oscuridad.
En el cielo austral, las posibilidades también son numerosas. La Pequeña y la Gran Nube de Magallanes ofrecen dos galaxias vecinas, especialmente bien situadas para observadores de latitudes medias del sur. Cerca de la Pequeña Nube puede buscarse 47 Tucanae, un magnífico cúmulo globular que pertenece a nuestra Vía Láctea.
La galaxia del Escultor, NGC 253, es otro objetivo destacado con telescopio. Tauro y Orión también podrán contemplarse desde el sur, aunque con una orientación diferente a la que presentan desde Europa.
Cada objeto ofrece una escala distinta. Un cúmulo estelar reúne soles nacidos de una misma nube; una galaxia contiene miles de millones de estrellas; un planeta refleja la luz de nuestra estrella; y un meteoro puede proceder de una partícula diminuta.
Galaxia de Andrómeda / Crédito : NASA/HubbleSo bien no es un evento astronómico sino astroturístico, no podemos olvidar una fecha importante. Noviembre también reúne a quienes trabajan para conservar y compartir este patrimonio. El IX Encuentro Internacional Starlight de Astroturismo, organizado por la Fundación Starlight, se celebrará del 3 al 6 de noviembre en Cellers, Lleida, con sede en el Hotel Terradets.
El Montsec acogerá a profesionales, representantes de territorios, investigadores y divulgadores para compartir experiencias sobre protección del cielo nocturno, formación, divulgación y turismo astronómico.
El programa incluye visitas al Parc Astronòmic del Montsec y al Observatorio del Montsec. La noche del 5 de noviembre tendrá lugar la cena de gala y la entrega de los VII Premios Internacionales Starlight.
En TdE hemos adelantado las novedades que nos esperan en esta edición del Encuentro. La información práctica y el programa actualizado están disponibles en su web oficial.
Encuentro Starlight 2025/ Crédito: Turismodeestrellas.com3 de noviembre: Laika y los primeros pasos de la vida en órbita. En 1957, la Unión Soviética lanzó Sputnik 2 con Laika a bordo. La pequeña perra se convirtió en el primer animal en orbitar la Tierra, en una misión que marcó un hito tecnológico y que también dejó un profundo debate sobre el coste ético de la exploración espacial. No sobrevivió: murió pocas horas después del lanzamiento y la misión no contemplaba su regreso.
12 de noviembre: Voyager 1 y el encuentro con Saturno. En 1980, la sonda realizó su máximo acercamiento al planeta. Estudió su atmósfera, sus anillos y varias de sus lunas, incluida Titán, cuya densa atmósfera ocultaba la superficie. La trayectoria del encuentro dirigió después a la nave fuera del plano de los planetas.
20 de noviembre: el comienzo de la Estación Espacial Internacional. En 1998 se lanzó Zaryá, su primer módulo. Aquel componente fue el comienzo de una estructura que crecería durante años hasta convertirse en un laboratorio orbital construido mediante la cooperación de múltiples países.
Noviembre comienza con una Luna menguante y se abre después a noches oscuras. Las Táuridas cruzan el cielo con sus posibles bólidos; las Leónidas traen el recuerdo de un cometa que recorre su órbita cada varias décadas. Marte y Júpiter se acercan en apariencia y Urano alcanza la oposición en Tauro.
Mientras tanto, las Pléyades regresan a las horas de observación y Andrómeda nos ofrece la luz de una galaxia que comenzó su viaje mucho antes de que existiera nuestra especie.
Merece la pena alejarse de las luces y permanecer unos minutos mirando hacia arriba. No hace falta ver cientos de meteoros ni distinguir cada galaxia. A veces basta con reconocer una constelación, encontrar un planeta o contemplar el tenue resplandor de Andrómeda.
Porque observar el universo no es escapar de la Tierra. Es comprender, un poco mejor, el lugar que ocupamos en ella.