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Las Bootidas regresan esta semana: la lluvia de estrellas más imprevisible del año

Capaz de pasar desapercibida o sorprender con cientos de meteoros por hora, la lluvia de las Bootidas alcanzará su máximo entre el 27 y el 28 de junio.

24 June 2026

Si las Perseidas son las grandes estrellas del verano astronómico, las Bootidas de junio son, probablemente, las más caprichosas del calendario.

Cada año, cuando la Tierra atraviesa los restos dejados por el cometa 7P/Pons-Winnecke, los aficionados vuelven a hacerse la misma pregunta: ¿habrá espectáculo o no? La respuesta nunca es sencilla.

Y es precisamente esa incertidumbre la que ha convertido a esta lluvia de meteoros en una de las más fascinantes para quienes disfrutan observando el cielo nocturno.

A diferencia de otras lluvias más previsibles, las Bootidas son famosas por su comportamiento errático. Algunos años pasan prácticamente desapercibidas, con apenas unos pocos meteoros por hora. Sin embargo, en determinadas ocasiones han sorprendido incluso a los astrónomos con explosiones repentinas de actividad que nadie esperaba.

Por eso, cuando llega su máximo —previsto este año durante la noche del 27 al 28 de junio— siempre merece la pena mirar al cielo. Porque con las Bootidas nunca se sabe...

lluvia de estrellas recursoCrédito imagen: Milangucci / Uso de imagen bajo licencia DepositPhotos

La lluvia que desconcertó a los astrónomos

Las Bootidas tienen su origen en el cometa periódico 7P/Pons-Winnecke, un visitante habitual del Sistema Solar interior descubierto en el siglo XIX.

Cada vez que este cometa pasa cerca del Sol va dejando tras de sí una tenue estela de polvo. Cuando la órbita terrestre cruza esas regiones cargadas de partículas, algunas penetran en nuestra atmósfera a decenas de kilómetros por segundo y producen los destellos que conocemos como estrellas fugaces.

La teoría parece sencilla. La práctica no tanto.

El problema es que los restos del cometa no están distribuidos de manera uniforme. Existen zonas muy densas y otras prácticamente vacías. Por ello, la actividad de las Bootidas resulta extraordinariamente difícil de predecir.

La historia de esta lluvia está llena de sorpresas.

En 1998, por ejemplo, los observadores llegaron a contabilizar entre 50 y 100 meteoros por hora, una cifra muy superior a la habitual. Algo parecido ocurrió en 2001, cuando la actividad volvió a dispararse de forma inesperada.

Desde entonces, cada nueva aparición de las Bootidas se sigue con especial interés. Nadie espera una tormenta de meteoros, pero tampoco puede descartarla por completo.

Dónde mirar para observarlas

El radiante de esta lluvia se encuentra en la constelación de Bootes (el Boyero), cerca de la brillante estrella Arturo (Arcturus), una de las más luminosas del cielo. Sin embargo, como ocurre con cualquier lluvia de meteoros, no es necesario mirar directamente hacia el radiante.

Los meteoros pueden aparecer prácticamente en cualquier zona del firmamento. Como siempre, la recomendación es buscar un lugar oscuro, alejado de la contaminación lumínica, y observar la mayor extensión posible del cielo.

Las primeras horas de la madrugada suelen ofrecer las mejores condiciones.

boyero bootes -Constelación de Bootes/ Crédito: Till Credner - Trabajo propio: AlltheSky.com / CC BY-SA 3.0

Un espectáculo para buena parte del planeta

A diferencia de otros fenómenos astronómicos limitados a regiones concretas, las Bootidas podrán seguirse desde una amplia parte del mundo. La lluvia favorece especialmente a los observadores del hemisferio norte, donde la constelación del Boyero alcanza una posición elevada en el cielo durante estas fechas, pero también podrá ser observada desde numerosas regiones situadas más al sur.

Como siempre ocurre con las lluvias de meteoros, el verdadero secreto no estará tanto en el lugar desde el que se observe como en la calidad del cielo. Alejarse de las luces de las ciudades y buscar un horizonte despejado seguirá siendo la mejor garantía para disfrutar de los posibles destellos que nos regalen las caprichosas Bootidas.

La Luna ayudará este año

Uno de los factores que más condicionan la observación de cualquier lluvia de estrellas es la presencia de la Luna.

En esta ocasión, la situación resulta bastante favorable porque la fase lunar de finales de junio permitirá disfrutar de cielos relativamente oscuros durante buena parte de la noche, reduciendo el brillo de fondo y facilitando la detección de meteoros más débiles.

Eso no garantiza una gran actividad de las Bootidas, pero sí mejora notablemente las condiciones de observación.

Meteoros lentos y elegantes

Otro rasgo distintivo de esta lluvia es la velocidad de sus meteoros. Las Bootidas producen meteoros relativamente lentos en comparación con otras lluvias más famosas. Pero esto no tiene por qué ser algo negativo.

Mientras las Perseidas o las Leónidas generan destellos extremadamente rápidos, los meteoros de las Bootidas suelen cruzar el cielo de forma más pausada, lo que facilita seguir su recorrido y fotografiarlos. Por ello son especialmente apreciados por quienes se inician en la astrofotografía de meteoros.

Consejos para observar las Bootidas

Para disfrutar de la lluvia no hacen falta telescopios ni prismáticos. Basta con:

  • Buscar un lugar oscuro.

  • Alejarse de luces artificiales.

  • Dejar que los ojos se adapten a la oscuridad durante unos 20 minutos.

  • Utilizar una tumbona o manta para observar cómodamente.

  • Tener paciencia.

Como siempre ocurre con las lluvias de meteoros, el mejor instrumento es el ojo humano.

Una oportunidad para mirar al cielo antes de las Perseidas

Aunque las Perseidas suelen monopolizar la atención mediática cada verano, las Bootidas ofrecen una magnífica excusa para disfrutar del cielo nocturno unas semanas antes.. Quizá las Bootidas no alcancen este año las cifras espectaculares de 1998 o 2001. Quizá apenas dejen unos pocos destellos sobre el horizonte. Pero ahí reside precisamente su encanto. En un cielo donde casi todo puede predecirse con precisión matemática, esta lluvia de estrellas sigue conservando un pequeño margen para la sorpresa. Y eso, para cualquier amante de la astronomía, ya es una razón más que suficiente para mirar hacia arriba durante la última madrugada de junio.

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