Tras un lanzamiento perfecto, Roman ya se comunica con la Tierra. Madrid participa en su seguimiento.
31 August 2026
El Nancy Grace Roman Space Telescope ya está oficialmente en camino hacia su destino. Después de despegar este domingo 30 de agosto desde Florida a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX, el nuevo gran telescopio espacial de la NASA ha superado correctamente sus primeras horas de vuelo y viaja ya de forma independiente hacia el punto de Lagrange L2, situado a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra.
La secuencia posterior al lanzamiento se desarrolló según lo previsto. Roman despegó a las 7:26 EDT —11:26 UTC, 13:26 en la España peninsular— desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy. Apenas siete minutos después, a las 7:33 EDT, los controladores comenzaron a recibir telemetría del observatorio.
El siguiente momento clave llegó a las 7:57 EDT, cuando Roman se separó de la segunda etapa del Falcon Heavy, 31 minutos después del despegue, y comenzó a volar por su cuenta. La NASA confirmó también que los dos propulsores laterales del cohete regresaron correctamente a la zona de lanzamiento para su recuperación.
La separación de la nave espacial se produce cuando la carga útil se desprende limpiamente de la etapa superior, así iniciaba Roman su viaje en solitario hacia la órbita./ Crédito: NASALas primeras horas de una misión espacial son especialmente delicadas y Roman ha ido completando uno tras otro sus primeros hitos.
Una hora y 23 minutos después del lanzamiento, el equipo de la misión confirmó el despliegue satisfactorio de los paneles solares y del parasol inferior del observatorio. Los paneles proporcionan la energía necesaria para el funcionamiento del telescopio y contribuyen además a mantener estable su temperatura durante el viaje.
Durante los próximos días llegará otra serie de maniobras importantes. Roman desplegará su antena de alta ganancia y la cubierta móvil que protege su apertura, mientras que los controladores efectuarán la primera de las dos correcciones previstas durante el trayecto.
También comenzará a activarse el Coronagraph Instrument, uno de los instrumentos más innovadores de la misión. Su objetivo es demostrar tecnologías capaces de bloquear la luz de una estrella para observar directamente planetas mucho más débiles situados a su alrededor, una técnica que podría resultar fundamental para futuras misiones dedicadas a buscar mundos similares a la Tierra.
Semanas después se pondrá en funcionamiento el principal instrumento científico de Roman, el Wide Field Instrument, una cámara infrarroja de 300 megapíxeles con la que el telescopio podrá observar regiones del cielo enormes manteniendo una resolución comparable a la del Hubble.
El seguimiento de Roman durante estas primeras horas no depende únicamente de instalaciones estadounidenses.
Tras utilizar inicialmente la Near Space Network de la NASA, aproximadamente 70 minutos después del lanzamiento el control de las comunicaciones pasó a la Deep Space Network, la red mundial utilizada para seguir las misiones más lejanas.
La primera estación de esta red en contactar con Roman fue Canberra, en Australia. Unas seis horas después, el seguimiento debía pasar al Complejo de Comunicaciones del Espacio Profundo de Madrid, antes de continuar hasta Goldstone, en California. De esta forma, las tres grandes estaciones distribuidas por el planeta permiten mantener contacto prácticamente continuo con el observatorio durante su viaje.
Roman tiene ahora por delante aproximadamente tres meses de viaje y puesta en servicio hasta alcanzar una órbita alrededor del segundo punto de Lagrange Sol-Tierra, conocido como L2.
Es el mismo entorno en el que trabaja el telescopio espacial James Webb y ofrece unas condiciones especialmente estables para realizar observaciones astronómicas.
Durante estos tres meses, los equipos de la misión comprobarán, calibrarán y pondrán a prueba los distintos sistemas e instrumentos del telescopio antes de comenzar las operaciones científicas.
NASA prevé publicar las primeras imágenes de Roman a comienzos de 2027. Cuando empiece a trabajar a pleno rendimiento, el telescopio podrá generar alrededor de 1,4 terabytes de información cada día, la tasa de datos más alta alcanzada hasta ahora por una misión astrofísica de la agencia estadounidense.
La magnitud de ese volumen obligará a combinar el trabajo de astrónomos con técnicas de inteligencia artificial, aprendizaje automático e incluso proyectos de ciencia ciudadana para localizar fenómenos interesantes dentro de las enormes cantidades de información.
Ilustración del Roman Space Telescope / Crédito: NASALa espectacular salida del Falcon Heavy desde Florida ha recibido además este lunes 31 de agosto un pequeño reconocimiento simbólico: NASA ha elegido el lanzamiento del Roman como su Astronomy Picture of the Day (APOD).
En esta ocasión no se trata de una fotografía, sino de un vídeo del despegue desde el Centro Espacial Kennedy. La propia explicación del APOD destaca una de las características que marcarán la misión: Roman dispone de un espejo principal de tamaño similar al de Hubble, pero puede abarcar aproximadamente 100 veces más cielo en cada imagen.
Tras el espectáculo del lanzamiento llega ahora la parte menos visible, pero decisiva, de la misión. Durante las próximas semanas Roman irá despertando sus instrumentos y ajustando su trayectoria hasta alcanzar su destino.
Si todo continúa según lo previsto, a comienzos del próximo año empezaremos a ver las primeras imágenes de un telescopio diseñado para cartografiar miles de millones de galaxias, buscar nuevos exoplanetas y ayudar a comprender algunos de los grandes misterios del universo, como la materia y la energía oscuras.