Los dos planetas más brillantes del cielo vespertino se acercan visualmente durante varios días en una espectacular conjunción visible a simple vista.
08 June 2026
Durante estos primeros días de junio, el cielo al anochecer ofrece uno de esos espectáculos capaces de llamar la atención incluso de quienes rara vez miran hacia arriba. Los protagonistas son Venus y Júpiter, los dos planetas más brillantes visibles tras la puesta de Sol, que esta semana protagonizan una llamativa conjunción visible a simple vista desde buena parte del mundo.
No se trata de un fenómeno raro en términos astronómicos, pero sí de uno de los más agradecidos para la observación. Ambos planetas aparecen muy próximos en el cielo occidental durante el crepúsculo, formando una brillante pareja que domina el horizonte poco después del atardecer.
La máxima aproximación visual se produce el 9 de junio, cuando Venus adelanta aparentemente a Júpiter tras más de un mes acercándose progresivamente a él desde nuestra perspectiva terrestre.
Aunque desde la Tierra parezca que ambos planetas casi se tocan, la realidad es muy distinta.
Las conjunciones son efectos de perspectiva que se producen cuando dos objetos astronómicos aparecen próximos en el cielo vistos desde nuestro planeta. En este caso, Venus y Júpiter continúan separados por cientos de millones de kilómetros en el espacio.
Venus se encuentra mucho más cerca de la Tierra y orbita el Sol en una región interior del Sistema Solar, mientras que Júpiter, el mayor planeta conocido de nuestro vecindario cósmico, se mueve a una distancia media de más de 778 millones de kilómetros del Sol. Sin embargo, durante unos días sus trayectorias aparentes coinciden desde nuestro punto de vista, creando una imagen especialmente atractiva para observadores y fotógrafos.
Las conjunciones entre planetas son relativamente frecuentes, pero no todas resultan igual de espectaculares. En esta ocasión confluyen varios factores que hacen especialmente interesante el fenómeno.
Por un lado, Venus se encuentra en uno de los momentos más brillantes de su actual aparición vespertina. Por otro, Júpiter sigue siendo uno de los objetos más destacados del cielo nocturno. La combinación de ambos genera un punto de atención muy fácil de localizar incluso desde ciudades con contaminación lumínica.
Además, la conjunción se produce a baja altura sobre el horizonte occidental, creando composiciones especialmente atractivas para la fotografía de paisaje y astrofotografía.
Los observadores que dispongan de binoculares podrán contemplar ambos planetas dentro del mismo campo visual, algo que siempre añade un atractivo especial a este tipo de encuentros.
La conjunción entre Venus y Júpiter no llega sola.
Según recuerda el Instituto Geográfico Nacional (IGN), durante estos días también puede localizarse a Mercurio en la misma zona del cielo. El pequeño planeta aparece algo más bajo y a la derecha de Júpiter, aunque resulta progresivamente más difícil de observar debido a la pérdida de brillo y a su proximidad al horizonte.
La presencia de tres planetas visibles simultáneamente convierte estos anocheceres en una excelente oportunidad para familiarizarse con el cielo y aprender a identificar algunos de los objetos más brillantes del Sistema Solar.

Las primeras horas de la noche no son el único momento destacado de estos días.
Antes del amanecer, la Luna menguante continúa avanzando por el cielo del sudeste. El pasado día 8 alcanzó la fase de cuarto menguante y durante la madrugada del día 10 apareció muy cerca de Saturno.
La actividad continuará en los días siguientes. El 12 de junio la Luna se situará junto a Marte, que permanece visible cerca del horizonte oriental durante las horas previas a la salida del Sol.
Este encadenamiento de encuentros convierte a junio en un mes especialmente atractivo para quienes disfrutan de la observación astronómica sin necesidad de utilizar telescopios.
Uno de los aspectos más interesantes de este fenómeno es que resulta extremadamente accesible porque no hacen falta instrumentos especiales ni conocimientos avanzados. Basta con buscar un lugar con el horizonte occidental despejado y esperar a que el Sol se haya ocultado completamente.
Los mejores momentos para la observación suelen producirse entre treinta minutos y una hora después del atardecer, cuando el cielo aún conserva algo de claridad y los planetas destacan con fuerza sobre el fondo azul oscuro del crepúsculo.
Desde el hemisferio norte, Venus aparecerá como el objeto más brillante de la zona. Muy cerca de él podrá distinguirse Júpiter. En el hemisferio sur el fenómeno será igualmente visible, aunque con una orientación diferente respecto al horizonte.
Las conjunciones planetarias tienen algo especial porque permiten percibir de forma visual que los planetas no permanecen inmóviles. Cada noche cambian ligeramente de posición respecto a las estrellas de fondo, reflejando el movimiento continuo de los mundos que orbitan alrededor del Sol.
Por eso, quienes observen Venus y Júpiter durante varios días consecutivos podrán comprobar cómo su disposición cambia poco a poco hasta que ambos comiencen de nuevo a separarse en el cielo.
Es un fenómeno sencillo, accesible y gratuito, pero también una de las mejores maneras de comprender que el Sistema Solar es un lugar dinámico y en constante movimiento. Y esta semana, además, ofrece una de las imágenes más bonitas del año para demostrarlo.