Astroturismo no es todo lo que ocurre de noche ni todo lo que mira al cielo. Te explicamos qué entra y qué no en el turismo de estrellas.
26 January 2026
Enlos últimos años, el término astroturismo se ha popularizado tanto que corre el riesgo de diluirse. Se utiliza para hablar de casi cualquier actividad nocturna, experiencias “místicas” o incluso viajes espaciales. Sin embargo, no todo lo que mira al cielo es astroturismo, y conviene aclararlo para no confundir a viajeros, destinos y profesionales del sector.
El turismo de estrellas tiene una definición clara, reconocida internacionalmente, y unos valores muy concretos. Y ahí empieza la diferencia.
El astroturismo es una modalidad de turismo sostenible y responsable que combina la observación del cielo nocturno y diurno, la divulgación científica y actividades de ocio relacionadas con la astronomía, siempre con un impacto positivo en el territorio y en las comunidades locales.
Esta definición, impulsada por la Fundación Starlight, es la que hoy acepta y respalda UN Tourism (ONU Turismo) como referencia para el desarrollo del turismo de estrellas a escala global.

En la práctica, el astroturismo incluye actividades como:
Observación del cielo nocturno y solar con o sin telescopio
Astrofotografía
Rutas nocturnas interpretadas
Experiencias de divulgación astronómica
Arqueoastronomía y relación entre cielo y cultura
Actividades educativas ligadas a la ciencia y la naturaleza
Todo ello bajo criterios de protección del cielo, respeto ambiental, calidad de la experiencia y retorno social y económico para el territorio.
Más información: https://fundacionstarlight.org/contenido/99-astroturismo.html
Aquí viene el matiz importante
No todo encaja en la definición, aunque tenga estrellas, noche o misterio de por medio.
Viajar al espacio —por ahora— no es astroturismo.
Es una actividad tecnológica, exclusiva y experimental que no está contemplada dentro del modelo actual del turismo de estrellas. No genera impacto positivo local ni responde a criterios de sostenibilidad territorial.

Ir solo a “ver ovnis”, psicofonías o supuestos fenómenos extraterrestres no es astroturismo si no existe un componente claro de observación astronómica, divulgación científica o interpretación del cielo.
Ahora bien —y aquí está la clave—:
Si durante esa experiencia también se observa el cielo, se explican constelaciones, planetas o fenómenos astronómicos… entonces sí estás haciendo astroturismo, aunque no lo sepas.

Si el cielo es solo un decorado y no hay interpretación, divulgación ni relación real con la astronomía, no hablamos de astroturismo, sino de ocio nocturno en espacios abiertos.
El astroturismo no va solo de mirar hacia arriba. Va de mirar mejor.
Según los criterios Starlight, esta modalidad:
Genera desarrollo socioeconómico sostenible
Ayuda a fijar población en zonas rurales
Amplía la pernoctación y combate la estacionalidad
Revaloriza el patrimonio cultural, natural y científico
Impulsa empleo de calidad y formación especializada
Acerca la astronomía a la sociedad de forma accesible
Además, promueve valores como la inclusión, la educación científica, la igualdad de género en la ciencia y la conservación del cielo nocturno como patrimonio común de la humanidad.
Muchas veces, sí.
Si viajas a un destino oscuro, miras las estrellas, aprendes a reconocer el cielo, conectas esa experiencia con el territorio, la cultura o la ciencia… estás haciendo astroturismo, aunque hayas ido por curiosidad, por una escapada rural o por una experiencia diferente.
El turismo de estrellas no necesita etiquetas forzadas ni fuegos artificiales.
Necesita cielos protegidos, conocimiento, respeto y emoción.
Y eso, por suerte, cada vez lo entienden más destinos, viajeros y también las grandes instituciones internacionales del turismo.