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Día 5 · Las Campanas: la noche en que fotografiamos el universo
Crónica de viaje de los fotógrafos españoles por Chile – A la conquista de la luz y los gigantes de América: Desierto de Atacama, Carnegie y el GMT.
El quinto día de nuestro viaje por Chile nos llevó a una leyenda viviente de la historia mundial de la astrofotografía, ya que fue aquí donde en 1987 y 2017 se fotografiaron las primeras supernovas y kilonovas en la humanidad. Allí, entre montañas de silencio mineral, nos esperaba una de las imágenes protagonistas del viaje: el doble arco completo de la Vía Láctea sobre los telescopios Magallanes. Una fotografía posible para los que saben leer el cielo y tan solo unos pocos días al año.
Rumbo a la cumbre del conocimientoSalimos temprano de Casa Molle, tras un desayuno memorable que enseñaba lo mejor del semiárido chileno, desde frutas tropicales, desérticas y mediterráneas, jarabes, Arropes y pasteles con siglos de tradición, que nos cargó de energía para el largo trayecto hacia el norte. La emoción era evidente: íbamos a compartir una jornada con los astrónomos del Observatorio Carnegie Las Campanas, el único Observatorio privado en Chile y uno de los centros de investigación más prestigiosos del hemisferio Sur.
Ubicado en lo alto de las montañas del desierto de Atacama y establecido en Chile en 1969, este enclave fue elegido por la pureza de su atmósfera, la estabilidad climática y la bajísima contaminación lumínica. Forma parte de la División de Astronomía y Astrofísica de la Institución Carnegie para la Ciencia, cuyos observatorios han marcado hitos fundamentales en la historia de la astronomía moderna: desde la confirmación de la expansión del universo hasta el descubrimiento de la energía oscura.
Telescopios gemelos de Magallanes @ReyDaluz ©LUZLUX Gigantes de acero y espejosEl complejo alberga telescopios reflectores históricos de 1 y 2,5 metros, pero su corazón actual son los Telescopios gemelos Magallanes, Walter Baade y Landon Clay, reflectores de 6,5 metros considerados referentes de la última generación de telescopios gigantes.
El futuro del observatorio está marcado por la construcción del Telescopio Magallanes Gigante (GMT), un coloso compuesto por siete segmentos de espejo que alcanzará un diámetro óptico equivalente de 24,5 metros. Cuando entre en funcionamiento, permitirá observar las primeras galaxias formadas tras el Big Bang y estudiar atmósferas de exoplanetas con un nivel de detalle sin precedentes.
Recorrer cada una de las cúpulas fue una lección de ciencia en dimensiones infinitas. Tuvimos la suerte de charlar con la primera mujer en la historia en retratar una Kilonova en 2017, Natalie Ulloa, quien junto al resto de astrónomos, nos explicaron la precisión de los sistemas de guiado, la estabilidad térmica necesaria para evitar turbulencias internas y la delicadeza de los recubrimientos reflectantes.
Jordi: “Cuando entiendes la ingeniería que hay detrás, el universo deja de ser abstracto. Se convierte en algo medible… y aún más fascinante.”
Telescopio Du Pont. @ReyDaluz ©LUZLUX Fauna y paisaje a gran altitudEl entorno, a más de 2.400 metros de altitud, posee una estética única: suelos ocres, verdes incipientes tras las lluvias estacionales y una atmósfera transparente que parece amplificar cada color. Entre los cerros pastaban guanacos con una templanza ancestral ya que en esta región una de sus culturas mas enigmáticas, los animas, fueron los únicos indígenas del mundo que enterraban a sus difuntos con guanacos, eternos guías y protectores que los acompañarían al cosmos y el más allá. Un zorro gris cruzó a lo lejos, y varias iguanas chilenas parecían posar deliberadamente ante nuestras cámaras.
Pablo: “Aquí incluso la vida salvaje parece consciente de que vive bajo uno de los mejores cielos del planeta.”
Guanacos entre los cerros del Observatorio Las Campanas @ReyDaluz ©LUZLUXLa combinación de ciencia de vanguardia y naturaleza intacta reforzaba la sensación de estar en un lugar excepcional.
La noche del doble arcoTras un breve descanso después de la comida, comenzó la preparación técnica. Comprobación de alineaciones, planificación milimétrica y cálculo exacto de tiempos y localizaciones. La imagen que buscábamos solo es posible durante unos pocos días al año: el doble arco completo de la Vía Láctea enmarcando los telescopios Magallanes.
Al inicio de la noche emergió el primer arco: la luz zodiacal ascendiendo suavemente, el centro galáctico brillante sobre el horizonte, Escorpio, Antares y la galaxia de Andrómeda dibujando el firmamento austral.
Fernando: “Cuando el centro galáctico aparece, entiendes que la fotografía no es solo técnica: es sincronización cósmica.”
Centro Galáctico sobre los telescopios gemelos Magallanes @ReyDaluz ©LUZLUX
Horas después, tras un sinfín de composiciones entre telescopios y estrellas, el segundo arco apareció en escena: Orión, las Pléyades, Venus y las Nubes de Magallanes cerrando el círculo celeste al otro lado de los telescopios. El doble arco, completo y simétrico, abrazando ambos lados del telescopio.
Glendor: “Hay imágenes que justifican un viaje entero. Esta justifica una vida.”
Trazas sobre Magallanes @astrocoyLa noche fue interminable, pero nadie sintió cansancio. En ese instante comprendimos que no solo estábamos fotografiando el cielo: estábamos dialogando con él.
Al amanecer, mientras el desierto recuperaba su color ocre, supimos que aquella sería una de esas jornadas que se recuerdan para siempre. Una noche en la que todos los astros, literalmente, se alinearon.
Telescopio Du Pont junto a Andrómeda @Glendor_Fine_Art Galería Fotográfica Día 5@reydaluz ©LUZLUX @glendor_fine_art @astrocoy @pablo_alfranca
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