Astronomía
3I/ATLAS, el cometa interestelar rico en alcohol que intriga a los astrónomos
El cometa 3I/ATLAS contiene grandes cantidades de metanol, una molécula orgánica que ofrece pistas sobre la formación de otros sistemas planetaria.
Los astrónomos siguen encontrando sorpresas en 3I/ATLAS, un cometa que nos visitó a finales de 2025 y que no nació en nuestro sistema solar. Nuevas observaciones han revelado que este visitante interestelar contiene una cantidad extraordinaria de metanol, una molécula orgánica conocida popularmente como alcohol.
El hallazgo procede de observaciones realizadas con el radiotelescopio ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) en Chile, uno de los instrumentos más potentes del mundo para estudiar la química del universo. Al analizar la nube de gas y polvo que rodea al cometa —la llamada coma— los investigadores descubrieron que la proporción de metanol es mucho mayor que la observada en la mayoría de los cometas del sistema solar.
Este detalle ha despertado un gran interés científico porque sugiere que 3I/ATLAS se formó en condiciones muy distintas a las que dieron origen a los cometas de nuestro vecindario cósmico.
Un “cóctel” químico del espacio profundoEl metanol (CH?OH) es una molécula orgánica relativamente simple que aparece con frecuencia en nubes interestelares y regiones donde nacen estrellas y planetas. Sin embargo, la proporción encontrada en 3I/ATLAS es extraordinariamente alta.
Los científicos compararon su abundancia con la de otra molécula habitual en cometas: el cianuro de hidrógeno (HCN). El resultado fue sorprendente: el cometa contiene entre 70 y 120 veces más metanol que HCN, una proporción extremadamente rara.
Este dato sitúa a 3I/ATLAS entre los cometas más ricos en metanol jamás observados, incluso comparándolo con los que se han estudiado dentro del sistema solar.
Además, las observaciones indican que el metanol no procede únicamente del núcleo del cometa. Parte de él se libera también desde pequeños granos de hielo presentes en la coma, lo que sugiere un comportamiento físico complejo durante la sublimación de los hielos.
En otras palabras: este objeto es, literalmente, un pequeño laboratorio químico que llega desde otro sistema planetario.
Cometa 3I/ATLAS/ Imagen a través del Observatorio Internacional Gemini/ NOIRLab/ NSF/ AURA/ B. Bolín. Procesamiento de imágenes por J. Miller y M. Rodríguez/T.A. Rector/ M. Zamani. Solo el tercer visitante interestelar conocidoEl interés por este objeto no se limita a su química. 3I/ATLAS es apenas el tercer objeto interestelar confirmado que ha atravesado nuestro sistema solar.
Antes que él, solo se habían identificado dos casos:
1I/‘Oumuamua, detectado en 2017
2I/Borisov, descubierto en 2019
A diferencia de ‘Oumuamua —que generó debates sobre su naturaleza—, 3I/ATLAS se comporta claramente como un cometa activo: al acercarse al Sol libera gas y polvo que forman una coma visible para los telescopios.
Su trayectoria es hiperbólica, lo que significa que no está ligado gravitatoriamente al Sol y simplemente atraviesa nuestro sistema antes de continuar su viaje por la galaxia.
Este tipo de visitantes son extremadamente valiosos para la ciencia porque representan fragmentos de otros sistemas planetarios, expulsados al espacio interestelar hace millones o incluso miles de millones de años.
Una ventana a la formación de planetas en otros sistemasPara los astrónomos, estudiar la composición química de 3I/ATLAS es como analizar una muestra de material procedente de otra estrella.
Según los investigadores, estas mediciones permiten reconstruir las condiciones en las que se formó el cometa. La abundancia de metanol sugiere que el objeto podría haberse originado en un entorno muy frío o químicamente distinto al de nuestro sistema solar.
Los cometas actúan como cápsulas del tiempo: conservan los materiales primitivos presentes durante la formación de planetas. Por eso, cada objeto interestelar que entra en nuestro sistema representa una oportunidad única para comparar cómo se construyen los sistemas planetarios en distintas regiones de la galaxia.
Un futuro lleno de descubrimientosAunque 3I/ATLAS ya se aleja progresivamente del Sol, su paso ha dejado una enorme cantidad de datos científicos. Telescopios de todo el mundo —y también observatorios espaciales— han estado analizando su composición, estructura y actividad.
Los astrónomos creen que en las próximas décadas descubriremos muchos más objetos interestelares gracias a nuevos telescopios como el Observatorio Vera Rubin o futuras misiones espaciales dedicadas a rastrear pequeños cuerpos.
Cada uno de estos visitantes podría aportar pistas sobre la diversidad química de la galaxia y sobre cómo se forman los planetas y los ingredientes de la vida más allá de nuestro sistema solar.
Porque, al final, estudiar un cometa como 3I/ATLAS es algo más que observar un simple bloque de hielo y polvo: es mirar directamente a los restos de otro sistema estelar que, por un breve instante, ha pasado por nuestro vecindario cósmico.