Astronomía
Mercurio alcanza su mayor elongación: así puedes verlo tras la puesta de Sol
El planeta más esquivo del Sistema Solar ofrece estos días una de las mejores oportunidades del año para observarlo al anochecer.
Si alguna vez has intentado ver a Mercurio y has acabado dudando de si realmente existe —tranquilo, no eres el único— este es tu momento. El planeta más cercano al Sol alcanza en estos días su máxima elongación oriental, el instante en el que se separa angularmente lo máximo posible de nuestra estrella visto desde la Tierra. Traducido a lenguaje astrocurioso: es cuando mejor se deja ver tras la puesta de Sol.
Según los cálculos astronómicos internacionales y las efemérides publicadas por organismos como el Instituto Geográfico Nacional (IGN), Mercurio se sitúa ahora a más de 18 grados del Sol en el cielo vespertino, lo que lo convierte en un objetivo accesible durante aproximadamente 45 a 60 minutos después del ocaso, dependiendo de tu latitud.
¿Qué significa “mayor elongación oriental”?Cuando un planeta interior —es decir, uno que orbita más cerca del Sol que la Tierra— alcanza su mayor elongación, forma el mayor ángulo aparente respecto al Sol visto desde nuestro planeta.
En el caso de la elongación oriental, el planeta aparece al este del Sol, lo que implica que lo veremos tras la puesta de Sol, en el horizonte oeste. Es la configuración ideal para observarlo al anochecer.
Mercurio nunca se aleja demasiado del resplandor solar. Por eso suele quedar oculto en la luz crepuscular y pasa desapercibido para la mayoría de las personas. Pero en elongación máxima, su separación angular es suficiente para distinguirlo como un punto brillante bajo en el cielo.
Uso de imagen bajo licencia Depositphotos Cómo verlo desde EuropaEn España, Francia o Italia, durante estos días, debes mirar hacia el horizonte oeste unos 30-40 minutos después de la puesta de Sol.
Busca un lugar con el horizonte despejado (sin edificios ni montañas).
Evita la contaminación lumínica si puedes.
No necesitas telescopio: a simple vista es suficiente, aunque unos prismáticos pueden ayudarte a localizarlo (¡pero nunca los uses antes de que el Sol se haya ocultado completamente!).
Mercurio brillará con magnitud cercana a 0 o ligeramente positiva, similar a una estrella brillante, aunque con un tono algo más amarillento y sin parpadeo.
Si estás en zonas elevadas y con buena calidad de cielo —piensa en destinos de astroturismo— tus probabilidades de éxito aumentan considerablemente. Y sí, esto es puro turismo de estrellas práctico.
Y en LatinoaméricaPara quienes nos leen desde México, Colombia, Argentina, Chile o Perú, la situación es similar:
Mira hacia el oeste inmediatamente tras el ocaso.
Cuanto más cerca del ecuador te encuentres, más vertical será la eclíptica y, en general, mejores condiciones tendrás para localizarlo.
En ciudades como Ciudad de México, Bogotá o Santiago de Chile, Mercurio se encontrará bajo en el horizonte pero visible durante aproximadamente media hora, siempre que el cielo esté despejado.
Un buen recurso para comprobar horarios exactos de puesta de Sol y posición planetaria es el software planetario gratuito recomendado por instituciones como el Observatorio Astronómico Nacional.
Un planeta pequeño, una historia giganteMercurio es el planeta más pequeño del Sistema Solar y uno de los más extremos:
Temperaturas que oscilan entre los -170 °C y los 430 °C.
Un año que dura solo 88 días terrestres.
Un día solar que equivale a 176 días terrestres.
Su exploración ha sido limitada en comparación con Marte o Júpiter. Tras las misiones Mariner 10 y MESSENGER, actualmente la misión europea-japonesa BepiColombo —liderada por la Agencia Espacial Europea y la JAXA— se dirige hacia él para estudiar su composición, campo magnético y evolución geológica. Su llegada definitiva está prevista para finales de esta década.
Imagen de Mercurio combinada, obtenida por la sonda BepiColombo / Crédito: ESA ¿Por qué es tan difícil verlo?Porque está demasiado cerca del Sol desde nuestra perspectiva. Solo puede observarse durante breves ventanas al amanecer o al anochecer, y siempre bajo en el horizonte.
Esto ha hecho que, históricamente, muchas civilizaciones lo asociaran con mensajeros rápidos o dioses inquietos. No es casual que lleve el nombre del veloz dios romano.
Una excusa perfecta para practicar astroturismo urbanoVer Mercurio no requiere viajar a un desierto remoto. Basta con planificación, paciencia y horizonte despejado. Pero si combinas la observación con una escapada a un destino con cielo protegido, la experiencia cambia por completo.
Y aquí viene la pregunta importante: ¿Te animas esta semana a intentar cazar al planeta más escurridizo del Sistema Solar?